22 de julio de 2011

Necesitábamos un poco de tranquilidad, nuestra propia respiración superaba los límites de oxígeno del entorno

El oxígeno se acababa, no podíamos parar de sentir nuestros cuerpos el uno junto al otro. Acábamos mareados y sin percatarnos de la situación empezamos a soñar, soñábamos que olvidabamos el mundo, y solo tú y yo importabamos realmente, estabamos interconectados el uno hacia el otro, por un tipo de simbiosis. Nos necesitabamos el uno al otro, dependiamos cada uno del otro para seguir viviendo. No me podía imaginar vivir sin ti, y tu hacias lo mismo conmigo, y en ese mismo instante sentíamos como el mundo se había diluido como pintura al óleo, contábamos estrellas, hasta que perdimos la noción del tiempo y decidimos dedicarnos a vivir la vida como una locura. Quizás no podría ser tu príncipe azul, pero ten por seguro que siempre te haría sentir como una princesa.

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