19 de julio de 2011

Volábamos a unos seis mil kilómetros por hora

Y todo lo que nos rodeaba estaba diluido como azúcar en agua. Solo notábamos nuestros poros de la piel, abriéndose para recibir el aire que se nos escapaba. Era un ritmo dinámico, como si las cuerdecillas del reloj se fundieran en el momento en que te abrazaba.
El mundo se acababa, nosotros agotábamos el oxígeno de nuestro planeta. Mientras nos bebíamos el uno al otro en cada sentimiento.
Paré de ser yo. Aparté mi cuerpo a un lado y me sumergí en el tuyo mientras tú hacías lo mismo conmigo. Éramos dos navegando en el amor, volando dentro de nuestros cuerpos, saboreando cada parte de nuestra alma.
Por un momento creí que acabaríamos engullidos y el latido de mi corazón quebró el velocímetro. Mientras te mordía el cuello y te arañaba las vértebras. Y con aquella imagen, nos dormimos extasiados con las sábanas por el suelo.


2 comentarios:

  1. Mmmh ... esto ... a ver ...
    me encantó, sólo eso :)
    Espero que el número de entradas vaya creciendo...estaré aquí para leerlas :D

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