16 de junio de 2012

Al fin y al cabo, no soy tan raro. Que yo sabia lo que pedía y no pedía tanto, sólo quería una persona fija a mi lado, con la que poder irme a cualquier sitio en paradero desconocido y no poder parar de reír, una persona que cada día me haga ver el lado divertido de las cosas, que me abrace sin motivo alguno y después me mire y me sonría, una persona diferente, tonta, que no tenga miedo a nada, que lo más ridículo le parezca lo más divertido, y que estando a mi lado no quiera ni mirar el reloj, que un día cojamos los dos y de locura nos vayamos a ninguna parte a hacer dios sabe qué, que me mime un poquito, y me enrabie otro, que me diga tonterías al oído y me haga cosquillas en el cuello, que me diga vamos allí y después terminemos estando allá, que se pierda en mi mirada y se ahogue en mis besos. Quiero poder sentir el roce de su piel con la mía, y su respiración en mi nuca, quiero a alguien que me diga te odio y sea un te amo...
Así de fácil, por suerte, tengo todo aquello que quería y más.

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