12 de septiembre de 2012

Hay veces en que preferiría que la vida fuese como un calendario, de esta forma, a cada mal día podría aplicarle una dosis de olvido, arrancándolo y tirándolo como si fuera una hoja del calendario. Pero la vida es una sucesión de buenos y malos días, todos están encadenados, tienen una relación unos con otros y si rompemos esa cadena, no nos cuadraría el puzzle de nuestra vida. Es necesario que existan los días tristes, porque no conoceríamos la felicidad si no hubieramos pasado antes por la tristeza, la tristeza es como una puerta que se abre en tu habitación que deja entrar el frío y no te queda otra cosa que hacer que tiritar, pero cuando menos te lo esperas, se ha ido cerrando poco a poco y sin que te des cuenta, en algún momento se habrá cerrado y a la felicidad le habrá llegado su turno.

2 comentarios:

  1. En esta vida hay tiempo para todo: para reír y para llorar; para estar hasta las narices y para extrañar, para perder y para ganar... Y ahí está la magia, el equilibrio entre lo bueno y lo malo, el ying y el yang. No hay más ;)
    Un abrazo :3

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  2. Lo sé, la cosa es encontrar el equilibrio, porque a veces, es más bien un desequilibrio tirando para lo malo, ojalá fuese para lo bueno. Pero bueno, es como todo, son temporadas, pasan y vienen otras, a veces sólo queda esperar que sople el viento de otro lado. Muchas gracias por tu comentario, otro para ti. (:

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