18 de enero de 2014

No paro de darme cuenta que no hay nada que se parezca a ti, no sé cómo explicar esta locura tan ciega. Perdona si me ves perder la compostura, en serio te agradezco que hayas sido mía y si pierdo el control y me paso de amor, no me extrañaría. Tienes algo, no sé qué es, no sé qué puedo hacer aparte de amarte cada día, pasar horas memorizando tus líneas y curvas, conservar cada momento en que nos saltamos las reglas para vivir aventuras, daría todo por pasar una noche contigo como por ejemplo el día de San Juan, juntando el fuego de cada candela de cada moraga del mundo sigue ganando con creces el fuego de nuestro amor. Gracias por compartir tu alegría, tus ganas, tu armonía, por enredarme en tus brazos y abrazarme en tus redes, por hacer posible tu vida, y con la tuya, la mía. Quiero seguir siendo cómplice de tu ilusión, privilegiado espectador de la desnudez de tu corazón, de esa dulzura escondida, de toda tu vida. Por seguir con la sensación de vivir cada segundo contigo como la primera vez. Brindo por todos los inviernos míos que tú hiciste nuestras primaveras. No sé seguir sin ti, no hay camino sin ti.

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