29 de octubre de 2015

Aún recuerdo el primer día que te vi, como el brillo de tus ojos se adentró en mis ojos, no sé si fue tu manera de ser, tu manera de vestir o de caminar... pero algo se clavó en mi, lo que provocaba mi felicidad cada vez que te veía y cada vez esto crecía más y más... Y yo, tan vulnerable a enamorarme de la fragancia de tu piel era testigo en primera persona de cómo tus besos llenaban mi corazón.
No cesaba de notar que a cada minuto pensaba en ti y que jamás estuve tan pendiente de alguien como de ti, me convenciste de que eras la persona indicada, poco a poco te convertiste en lo más especial e importante para mi hasta día de hoy.
Cuando encajaste mi mano con tu mano me hiciste sentir que eras la pieza que me faltaba, entras a mi vida completándome, llenando mi vida de magia... y es que, hay personas que juntas hacen magia y separadas desastres, que juntas hacen poesía y separadas puro cuento infantil.
Gracias por venir a colorear mi mundo con tus colores, por haber soportado mis tonterías y los malos momentos y por todos los buenos momentos que me has hecho pasar a tu lado, no me apetece dejar pasar el tiempo contigo, sino pasar una vida a tu lado, llena de momentos juntos, formar una familia...
y pensarás que para eso falta mucho pero... ¿quién lleva prisa? Lo que quiero es disfrutar el tiempo contigo, cada momento disfrutarlo como si no se fuese a repetir más. Quiero hacerte muy feliz, a ti, solo a ti. Hacerte lo más feliz que puedas estar y acompañarte en las buenas y en las malas, apoyándote y ayudándote en todo lo que pueda. Quiero pasarlo todo a tu lado y no vengo prometiéndotelo, vengo a cumplirlo.
Porque tú me diste la oportunidad de estar a tu lado y yo, no te puedo fallar nunca.

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